El día que el abogado decidió dejar de hablar como una persona
Por qué los abogados escribimos como un BOE con corbata, por qué no hace falta y qué podéis esperar de este blog: Derecho explicado sin hacerlo más difícil de lo que ya es.
Última revisión:

Hay una tradición jurídica que consiste en coger una frase perfectamente normal y hacer todo lo posible para que parezca escrita por alguien que lleva tres siglos encerrado en un monasterio.
«Por medio del presente escrito, y al amparo de lo dispuesto en la normativa de aplicación, vengo a poner de manifiesto…»
Traducción: «Te escribo porque tengo algo que decirte».
Y quizá sea una buena forma de empezar este blog.
No porque vaya a dedicarme aquí a traducir sentencias al castellano —aunque a veces ganas no faltan—, sino porque llevo bastante tiempo pensando que los abogados tenemos una relación un tanto extraña con el lenguaje.
Complicado no es lo mismo que complicarlo
No es que el Derecho sea sencillo. No lo es. Hay conceptos complejos, normas que se contradicen, excepciones a las excepciones y artículos que parecen redactados después de una discusión especialmente larga.
Pero una cosa es que el Derecho sea complicado y otra muy distinta que nosotros decidamos complicar también la forma de explicarlo.
| Lo que escribimos | Lo que queremos decir |
|---|---|
| «Conforme a lo anteriormente expuesto» | «Por eso» |
| «En virtud de lo cual» | «Por este motivo» |
| «La meritada cuestión» | «Esta cuestión» |
No sé exactamente en qué momento ocurrió, pero en algún punto decidimos que sonar profesional implicaba sonar como un BOE con corbata.
Cuanto más se sabe, menos hace falta adornar
Y hay algo paradójico en todo esto: cuanto mejor conoces una materia, menos necesitas esconderte detrás de palabras innecesariamente complicadas.
El abogado que domina un concepto puede explicarlo.
El que no lo tiene tan claro quizá prefiera envolverlo en cinco subordinadas, dos latinajos y una referencia a «la meritada cuestión».
Rigor, sí. Jeroglíficos, no
Esto no significa que debamos empezar nuestros escritos con «Hola, juez». La precisión importa. La técnica importa. El rigor importa.
Pero escribir bien también importa.
Porque si después de veinte páginas nadie sabe exactamente qué estás pidiendo, quizá el problema no sea que el asunto sea complejo.
Quizá simplemente hemos confundido serios con seriosísimos.
La promesa de este blog
Así que este blog empieza por aquí: hablando de Derecho sin intentar que parezca más difícil de lo que ya es.
Y prometo una cosa.